Ballesteros de Calatrava

El municipio de Ballesteros de Calatrava se sitúa, prácticamente, en el centro de la provincia de Ciudad Real. Cuenta con una población de 464 habitantes según los datos padronales de 2011 y limita al Norte con Ciudad Real, al Este con Almagro y Pozuelo de Calatrava, al Sur con Argamasilla de Calatrava y al Oeste con Cañada de Calatrava y Villar del Pozo. El nombre de Ballesteros aparece por primera vez entre las que formaban parte de la Encomienda Mayor de Calatrava en el año 1117. Con una extensión de 5.727 hectáreas se encuentra situada en la meseta central, a una altura de 656 metros sobre el nivel del mar, y a 18 km de la capital de la provincia -Ciudad real- centro económico y administrativo. Ballesteros de Calatrava se caracteriza por la escasez de hallazgos prehistóricos. En el término hay constancia de varios castillejos atribuidos a la Edad de Bronce. De época posterior, tal vez romana, son los restos situados en el cerro del Gollizno. El nombre de Ballesteros aparece por primera vez en 1177, entre las encomiendas que formaban parte de la Encomienda Mayor de Calatrava, existiendo varias hipótesis sobre el origen del nombre, así, pudo provenir de los cazadores de los tiempos de los maestres, de los ballesteros que debían defender los cerros próximos, o por influencia de algún vecino adinerado de Alarcos con ese apellido. Sin embargo, el pueblo de Ballesteros no fue liberado de la denominación musulmana por la Orden de Calatrava, por lo que, tras la renconquista, pasó a pertenecer al término de Alarcos, siendo un dominio señorial dentro del territorio de la Orden. En 1332 ya pertenecía completamente a ésta. Ballesteros de Calatrava se encontraba, en época romana, en una posición que tuvo que ser muy transitada, pues se encontraba en el camino que comunicaba a las mayores poblaciones de la zona como eran Carcuvidium, Lacuris Oretanorum (Alarcos) y Oretum. De esta época se han encontrado numerosas monedas acuñadas en diferentes municipios hispano-romanos, muchas de ellas al extraer los cimientos de la ermita de San Bartolomé, situada en lo que llaman el "Pezado del Santo", a la espalda del actual cementerio. También hay restos en el Castillejo, cerro Lucero, Peña el Miradero y el Hituro. En 1717, Felipe V le concede a Ballesteros el epíteto de Fiel, en agradecimiento a los apoyo a la Corona en la Guerra de la Sucesión. Entre los XVI y XVII vivió el que probablemente sea el vecino más ilustre del pueblo, San Fernando de Ayala, nacido en esta villa en 1575. En 1836, tras la primera Desamortización, la mayoría de las tierras de la provincia de Ciudad Real, pertenecientes a la Orden de Calatrava, fueron vendidas, hecho que también afectó a Ballesteros. En la segunda Desamortización, Ballesteros de Calatrava ya pertenecía al partido de Ciudad Real, y quedó vendida la mitad de su término municipal. A lo largo del siglo XIX y XX se aprecia el descenso de la actividad en el municipio.