Bolaños de Calatrava

El municipio de Bolaños de Calatrava está situado en el centro de la provincia de Ciudad Real, en la llanura que baña el río Pellejero, en la Calzada de Toledo a Córdoba. La documentación más antigua alude al emplazamiento de antiguas culturas en su término. El evidente origen romano de Bolaños queda reflejado en las monedas, ídolos y sepulturas que, según las relaciones topográficas de Felipe II, se hallaron al sur de la población. Su término municipal abarca una extensión de 87,90 kilómetros cuadrados y cuenta con una población de 12.159 habitantes. Bolaños de Calatrava ha experimentado una continua evolución poblacional desde la expulsión de los moriscos en el siglo XVII, convirtiéndose en un caso singular en el contexto de la provincia, ya que es el único pueblo que no ha visto descender su población en los siglos posteriores y hasta prácticamente nuestros días. La actividad económica municipal se caracteriza por poseer un sector agrícola muy dinámico y desarrollado. La comercialización de productos agrarios está adquiriendo una gran trascendencia en los últimos años, tanto el comercio mayorista como el minorista. El sector industrial se encuentra también en creciente desarrollo. Al lado de sectores tradicionales como el de conservas vegetales, maquinaria de riego o carpintería entre muchos otros. El origen del nombre, así como su historia medieval, es objeto de controversia, ya que existen varios pueblos y sitios de análogo nombre, que tiene por significado las balas o bolas de piedra que se labraban para ser lanzadas por los más primitivos cañones. Para hablar de los asentamientos que ocuparon el municipio es necesario remitirse a la Prehistoria del Campo de Calatrava. Así, se encuentran restos aislados de ocupación humana en el Paleolítico Medio, las cuales se caracterizan por estar ubicadas al aire libre en las zonas interiores de las cuencas fluviales, generalmente arroyos. Es ya en el Neolítico final cuando se asiste al definitivo asentamiento humano en la zona, que desarrolló interesantes culturas como la del Vaso Campaniforme, cuyas ocupaciones se hacían tanto en la llanuras como en cerros. El territorio de Bolaños se situaba dentro de la demarcación de Oreto, por lo que cabe afirmar que en los alrededores de donde hoy está enclavado Bolaños existieron diversos asentamientos romanos, aunque pequeños. Dentro de estas ocupaciones se pueden citar la Sierra de El Pardillo, la Colonia, el Hondo, la Casa de Baños, los Cuetos y la Venta de Borondo. El Castillo de Bolaños también podría ser de origen romano, ya que como explica el clérigo Agustín del Castillo, la estructura de la torre Prieta, así como la planta que presentaba el recinto, eran típicas de las construcciones castrenses de esta civilización. La vía romana más importante de Bolaños era la de Toledo a Córdoba, de carácter militar. En el siglo III d. C. se produce en la Península la entrada de los visigodos; Bolaños corrió la misma suerte que el resto de la provincia hispana. Las antiguas calzadas romanas entraron en un proceso de decadencia, debido a la disminución de la población, ruralización y escasez de comercio, llegando a desaparecer las vías de comunicación entre los núcleos de comunicación, a excepción de las vías principales y secundarias que seguirían utilizando Bolaños como núcleo de paso en las comunicaciones del resto de la Península. Al conquistar la zona los árabes y según se desprende de las Relaciones Topográficas, el Castillo de Bolaños fue reconstruido, reorientándolo hacia Levante. En 1147, Alfonso VII aprovecha la debilidad de los Almorávides y ocupa en pocos años el Campo de Calatrava. Tras la ocupación cristiana, el monarca regalaría a su hija Doña Berenguela este municipio por el triunfo de Las Navas. Doña Bereguela otorgó la repoblación de la villa a un caballero de su hueste señorial participante en la Batalla y procedente de Galicia, nombrándolo alcaide. Éste daría como nombre a la villa su propio apellido y como escudo de armas el escudo de su familia -Cordero y Bollo-. Desde el siglo XIV y a lo largo del siglo XV, Bolaños interpondría multitud de pleitos por la jurisdicción propia y términos comunes con Almagro ante la Corona. Bolaños pretendía defender sus privilegios de jurisdicción en primera instancia y Almagro buscaba eliminarlos y reducir a la villa a rango de Aldea. En 1582 se adopta el acuerdo definitivo: se declaró la pertenencia en exclusiva a Bolaños del Coto Redondo que se le había asignado anteriormente, y la Mojonera, que rodeaba el término de Bolaños, quedaría de uso común para las dos villas. Uno de los hechos más significativos de esta época en la historia de Bolaños tuvo lugar en 1489 con la incorporación de la Orden de Calatrava a la Corona de los Reyes Católicos, confirmada en 1523, lo que hizo que la antigua protección que los Reyes habían dado siempre a Bolaños en sus pleitos, se reforzase aún más, por ser éstos los nuevos Maestres de Calatrava. El primer hecho importante de este cambio de poder fue la refundación de la Encomienda de Bolaños en 1544, con pertenencias de la Mesa Maestral.