Calzada de Calatrava

El municipio de Calzada de Calatrava está situado en la confluencia de las carreteras comarcales 410 y 417 de la provincia de Ciudad Real, a 34 kilómetros al Este de Puertollano y 22 kilómetros al Sur de Almagro, en plena "Ruta de los Caballeros", constituyendo su punto culminante, la "Atalaya de La Calzada", con sus 1.118 metros de altitud, integrada en las primeras estribaciones de Sierra Morena. Cuenta con una población de 4.430 habitantes y su termino muicipal, uno de los más grandes de la provincia, abarca un total de 410,94 kilómetros cuadrados. Su principal recurso económico es la agricultura, contando tanto con cultivos de regadío cómo de secano. A este municipio pertenecen las pedanías de Los Mirones y Huertezuelas, esta última rodeada de bellos parajes naturales pertenecientes a las primeras estribaciones de Sierra Morena. Huertezuelas tiene su origen cuando en el paraje conocido como El quinto de las Huertas de la dehesa de Belvís, comenzó a construir viviendas la encomienda para abrigo de labradores y ganaderos . El origen histórico es difícil de determinar, aunque podría encontrarse en los asentamientos surgidos a la vera de la calzada romana que unía Toledo con Córdoba, de ahí el nombre. Su origen documentado data del establecimiento de la Orden de Calatrava en el Castillo de Calatrava la Nueva a principios del siglo XIII, lo que potenció la formación de una población cercana que pudiera proveer al convento, pero esta misma dependencia también eclipsó a veces al pueblo. Desde entonces la historia del municipio estará ligada a la Orden, hasta comienzos del siglo XIX que ésta se traslada a Almagro. La documentación nos demuestra que ya durante el siglo XV es un pueblo perfectamente consolidado y en vías de expansión, de ahí la construcción de una nueva iglesia parroquial, de un hospital para pobres y caminantes y, en definitiva, se comienza una regularización urbana que continuará en las décadas posteriores. Asimismo, también se regula el aprovechamiento de los recursos naturales, siendo confirmadas en 1.560 sus "Ordenanzas sobre caza y pesca". La crisis del siglo XVII repercutió en el descenso demográfico, llegando incluso a alcanzar mínimos históricos que obligaron a anejar la parroquia de Aldea del Rey a la de Calzada, situación que se mantuvo hasta el año 1796. El siglo XVIII supuso un período de recuperación que se manifiesta mediante la construcción del Convento de Padres Capuchinos a partir de 1719. También tiene lugar la progresiva emancipación de los pequeños núcleos de población que hasta ahora dependían en algunos aspectos de Calzada. Según nos informa Miñano en su diccionario, en 1826 Calzada tenía 4.641 habitantes , parroquia, convento y hospital, buen caserío y un terreno muy fértil, industria de paños y lienzos y telares de encaje. Durante el siglo XIX sufre cruelmente las guerras carlistas y después coincidiendo con un resurgir de la economía en 1895, la reina Maria Cristina le concede el título de "Ciudad". En el panorama social y teniendo en cuenta períodos de recesión como el de las Guerras Carlistas, el fugaz desarrollo ya mencionado no hacía sino aumentar aún más las diferencias sociales entre aquellos cuyo ascenso social era indudable, y los que permanecían anclados en un sistema de vida rural que solamente les permitía pensar en el día a día. A partir de estos momentos Calzada experimentó un importante crecimiento a todos los niveles y el siglo XX nace sumido en este clima de prosperidad, si bien, aún permanecieron durante bastante tiempo las diferencias sociales heredadas de la centuria anterior. Siguiendo la tónica del resto de la provincia, la concentración sindical y la formación de grupos políticos alcanzarán una relevancia importante. Por eso, vemos como durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) se produce un esfuerzo real por mejorar el sistema escolar, se proyecta la construcción de nuevos pabellones escolares y se incrementa el número de personal docente. En el aspecto urbanístico, se observa cómo existe un interés por mejorar los planes municipales, de ahí el nacimiento del Instituto Municipal que, si bien no hizo más que refundir las normativas anteriores, sirvió para lograr el establecimiento de un régimen jurídico unitario, que veía a los Ayuntamientos como los mejores agentes para llevar a cabo el planteamiento. Será entorno a 1960 cuando hay un cierto despegue económico apoyado en industrias de carácter familiar y dedicadas fundamentalmente, salvo el caso del pegamento Imedio, a actividades relacionadas con la economía agropecuaria. No obstante, el importante crecimiento demográfico experimentado con el "Baby Boom" y una economía basada fundamentalmente en la agricultura, desembocó en un proceso migratorio constante que hizo salir a multitud de calzadeños a otras zonas más prósperas en busca de una mejor calidad de vida, proceso que aún perdura hasta nuestros días. En la actualidad se caracteriza por mantener aún una economía básicamente agrícola en constante proceso de mejora y adaptación a las nuevas necesidades de nuestro tiempo. Desprovista en la actualidad de su antiguo ferrocarril y de la empresa que en su día fue su mejor carta de presentación (Productos Imedio), Calzada vive en una lucha constante por evitar el proceso de despoblación que aqueja a la mayoría de los núcleos rurales y se esfuerza por dar cobertura a los retos que se le plantean en el futuro. Por esta razón, no sólo existe un especial interés por mantener el carro del progreso mediante el polígono industrial, sino también, porque se intentan buscar nuevas alternativas económicas que aprovechen su inmensa riqueza paisajística y natural en torno al incipiente desarrollo del turismo rural y cultural.