Villanueva de San Carlos

El municipio de Villanueva de San Carlos está situado al sur de la comarca del Campo de Calatrava, pertenece al partido judicial de Puertollano y en el mismo predomina la actividad agrícola y ganadera, aunque poco a poco van surgiendo el hospedaje y la restauración ya que se trata de un territorio rodeado de un entorno natural apto para la caza, el cual muestra especies del bosque mediterráneo tales como la encina, lentisco, enebro, etc…

En lo que es hoy el término municipal de Villanueva de San Carlos, el cual abarca una superficie de 109,25 kilómetros cuadrados, existen tres núcleos de población: Villanueva de San Carlos y sus dos Anejos o Pedanías, de La Alameda y Belvís. Núcleos que tan solo cuaentan con una población de 378 habitantes entre los tres.

Es precisamente en este último, donde se encuentran los orígenes de todo el término municipal. Bajo dominación musulmana, ya tenía población en el año 1184, con el nombre de Borgafemel, que según González, en su obra Alfonso VIII, pasó a denominarse Belvís.

Existen restos arqueológicos del Paleolítico en el municipio; pero son del año 1000ª.C. las primeras inscripciones ibéricas, fenicios, griegos, romanos, localizadas en le Blanquillo y en el molino de Los Moros.

En 1184, bajo denominación musulmana, ya tenía población, con el nombre de Borgafemel, que según González, en su obra Alfonso VIII, pasó a denominarse Belvís. Este término municipal de Belvís, fueron explotados, durante siglos casi exclusivamente, con ganado trashumante que entraba procedente de Cuenca, por el puerto de “Villadiego”.

Ya en 1385 (Maestrazgo de Don Gonzáles Núñez de Guzmán) es erigida la encomienda de Belvís.

El día 2 de Mayo de 1769, un honrado labrador de Belvís (Francisco Caballero), en representación de los setenta vecinos, se dirigió al Duque de Montellano (Comendador de la Obrería de Calatrava), pidiéndole que le concediera a "pastos y labor" el aprovechamiento de los cinco quintos: Pardillo, Caleras, Gallineros, Ensancha y Trampas; petición que se hacía dentro de la orientación general que daba el Real Decreto de 28 de Febrero de 1767, según el cual, no podía haber ganaderos sin labor, ni agricultores sin ganado.

Abierto el expediente, comparecieron, oponiéndose el Prior del Sacro Convento y los ganaderos del honrado Consejo de la Mesta, Miguel Maestro y

Manuel Cardeño; no obstante, conformándose con el dictamen favorable del Fiscal del Real y Supremo Consejo de Castilla, que resolvió por auto de 4 de Julio de 1769, de acuerdo con la pretensión del vecindario y, autorizó al Duque de Montellano, para otorgar escritura pública de Censo Enfitéutico, lo cual se hizo sobre los cinco quintos, ante el Escribano de Almagro, Don Vicente Linares, de una parte, y de otra Don Francisco Caballero, el día 20 de Octubre de 1769; teniendo que abonar los vecinos diez mil cuatrocientos reales de vellón por cada año. Estas colonizaciones suponían la puesta en explotación de nuevas tierras.

Con el Real Decreto 1836 de Mendizabal, las propiedades de la Orden de Calatrava eran incautadas por el Gobierno y sacado a la venta en pública subasta, pero como estos cinco quintos estaban sujetos a censo enfitéutico, presentaban mayores problemas, por lo que fueron necesarios nuevos Decretos y Órdenes, y no salieron a subasta hasta 1841. La subasta se celebró en Almagro, y los quintos fueron a Francisco de las Bárcenas.

La señorial y acaudalada casa Bárcenas, como tampoco el Gobierno, supieron comprender el esfuerzo que sobre estas tierras habían puesto tres generaciones de colonos en una auténtica labor de creación de suelo laborable, sin ningún amparo, sin protección de nadie, sin influencia, en 1842 ya intentó el desahucio de los vecinos de las tierras, que desde 1769 habían ido roturando y pasando las parcelas de padres a hijos sin romper nunca el vínculo comunitario del censo como unidad.

Treinta y cinco años después, la sucesora y sobrina de Francisco de Bárcenas, llamada ella María Micaela Bringas y de Bárcenas, intenta un nuevo desalojo de los vecinos, y nuevamente, otro Alcalde sale al paso de la demanda. Es Don Ramón Serrano, que con los mismos argumentos y antecedentes logra una nueva Sentencia en 5 de Febrero de 1877, en idéntico sentido.

Entre tanto, la casa Bárcenas, había ido poniendo las bases para triunfar en sus deseos de extinguir el censo que estaba constituido sobre los cinco "Quintos", adquiridos en la subasta Almagreña de 1841.

La posesión de sus "Quintos" por el pueblo, no iba a ser pacífica. Apenas terminado, con el triunfo del vecindario, el pleito de 1.877, inicia María Micaela Bringas y de las Bárcenas otros en 1.880.

Aprovechando el motivo de tener que hacerse en 1879 los apéndices del amillaramiento de la Riqueza Rústica, consiguió que dicha Dirección General acordase que se hiciera a su nombre, desapareciendo en consecuencia, como contribuyente de los cinco "Quintos" como había venido siendo desde 1769, el vecindario de Villanueva de San Carlos.

Otra vez el Ayuntamiento, no se conformó con lo resuelto por el Centro directivo y se alzó ante el Ministerio de Hacienda, pero no fue escuchado. Una Real Orden de 8 de enero de 1880, desestimó y confirmó el acuerdo apelado. El año de 1880 marca en Villanueva de San Carlos el hito de un heroísmo civil, se llega al “Gran Pleito”.

Villanueva de San Carlos nace como consecuencia del plan de colonización interior, del reinado de Carlos III (1759-1788). Su proyección y ordenación urbanística se debe al Superintendente del rey Pablo Olavide.